Bajo el microscopio, la miel presenta una estructura compleja y variada, formada por un montón de componentes, entre los que se incluyen diversos hidratos de carbono, vitaminas, oligoelementos, granos de polen y microorganismos.
Los componentes principales de la miel son el agua (hasta un 20 %), los hidratos de carbono (hasta un 80 %) y los minerales (menos del 1 %).
Al examinar la miel con el microscopio, se pueden ver cristales de glucosa y fructosa, que tienen forma de agujas o prismas. También se pueden ver granos de polen de las plantas, que le dan a la miel su color y aroma característicos.
Además, la miel contiene un montón de microorganismos, como bacterias, levaduras y esporas de hongos. Estos desempeñan un papel importante en el proceso de maduración de la miel y en la formación de sus cualidades gustativas.