¿Por qué hay que dormir a oscuras?

La epífisis, o glándula pineal —un órgano diminuto que pesa alrededor de un gramo y está situado en el centro del cerebro— es la encargada de regular la alternancia entre los estados de sueño y vigilia en el cuerpo humano. A pesar de su pequeño tamaño, la glándula pineal juega un papel enorme en el cuerpo, regulando muchas de sus funciones vitales.

Por ejemplo, a la luz del día produce serotonina, una sustancia conocida como la «hormona del placer» o la «hormona de la felicidad». Si hay suficiente serotonina, estás de buen humor y disfrutas de la vida. Pero si no hay suficiente, aparecen la apatía, el abatimiento y la desanimación, la depresión o, por el contrario, una mayor agresividad, irritabilidad, ansiedad e inquietud.

Pero cuando empieza a oscurecerse fuera, la glándula pineal empieza a producir otra hormona: la melatonina, que es la responsable de que tengas un sueño sano y reparador. La oscuridad (a ser posible, total) y la noche: esas son las dos condiciones más importantes para dormir bien. La melatonina, que solo se produce durante la noche, no solo tiene un efecto somnífero, sino que también ayuda a que el cuerpo se recupere: normaliza los sistemas nervioso, inmunológico y cardiovascular.