El «illeísmo» es cuando te refieres a ti mismo en tercera persona en lugar de en primera. Se puede usar como recurso estilístico en la literatura o como herramienta psicológica para ganar perspectiva y mejorar tu forma de pensar.
Él respondió: «Mata a Piatnitsa».
—«¿Y por qué iba a matarte?», le pregunté.
«¿Y por qué echas a Piatnitsa?», me espetó.
—Mata a Pyatnitsa, no lo eches».
«Robinson Crusoe», de Defoe
Según un estudio realizado por Ethan Cross, de la Universidad de Michigan, usar el «illeísmo» cuando hablas de tus problemas puede llevarte a tener más humildad intelectual, a ser capaz de aceptar los puntos de vista de los demás y a estar más dispuesto a llegar a acuerdos. Esto te permite distanciarte de tus propias emociones y ver el panorama general. En la literatura, el «illeísmo» se ha usado para crear una atmósfera de objetividad e imparcialidad. Autores como Julio César y Jenofonte usaban el «illeísmo» en sus relatos de divulgación científica para justificar sus acciones, haciendo pasar sus prejuicios personales por objetividad. El uso del illeísmo en el lenguaje cotidiano puede servir como una forma de autodistanciamiento, que te permite alejarte de tus emociones inmediatas y ver la situación desde otro punto de vista.